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Corrientes: Naranjas y mandarinas, las principales producciones

La citricultura correntina está orientada a la producción de naranjas, mandarinas, limones y pomelos, con una superficie de 25.000 hectáreas implantadas principalmente en Monte Caseros, Bella Vista y zonas de influencia, y con una producción de 350.000 toneladas por año.
CITRICULTURA 
Corrientes: Naranjas y mandarinas, las principales producciones 

 
La citricultura correntina está orientada a la producción de naranjas, mandarinas, limones y pomelos, con una superficie de 25.000 hectáreas implantadas principalmente en Monte Caseros, Bella Vista y zonas de influencia, y con una producción de 350.000 toneladas por año.

       
       

La producción se destina a la exportación y al mercado interno, como fruta fresca y a la industria (jugos, esencias, cremogenados, etc.)

Las especies predominantes son naranjas y mandarina, que en conjunto concentran el 88,37% de la superficie implantada y un porcentaje similar de plantas (89%).

Considerando el tamaño de las quintas, aproximadamente el 70% de ellas tienen entre 15 y 49 hectáreas plantadas y suman casi el 49% de la superficie total. Las quintas entre 50 y 149 hectáreas representan casi el 20% del total y suman casi un 25% de la superficie total plantada, y casi el 10% de las quintas tienen más de 150 hectáreas y suman casi el 35% de la superficie total plantada.

En lo que hace a la estructura del sector citrícola correntino, la producción surge de las quintas de unos 1.200 productores; de seis industrias de jugos concentrados y cremogenados y de 51 plantas de empaque.

La Provincia trabaja con el Programa de Certificación de citrus para la Unión Europea y otros mercados, que tiene por objeto certificar fruta cítrica sin riesgo cuarentenario respecto de Xanthomonas axonopodis pv citri (cancrosis) y Guignardia citricarpa (mancha negra), como resultado de la aplicación, oficialmente supervisada, del sistema de medidas de mitigación del riesgo acordado con la Unión Europea.

Algunas enfermedades sanitarias
Los mercados internaciones son cada vez más exigentes al momento de importar. Es por ello que debe haber una buena sanidad en las frutas frescas, para que no exista ningún impedimento en el momento de exportar.

Los principales problemas sanitarios son:

Cancrosis de los Citrus: es una enfermedad ampliamente difundida en todas las provincias del Litoral argentino. Ataca a todas las especies y variedades de citrus, tanto portainjertos como las variedades usadas como copa. De las especies más plantadas en la zona, los pomelos y las naranjas tempranas son las más atacadas. En condiciones ambientales favorables, también pueden infectarse mucho los limones y algunas mandarinas como Clementina, Murcott y Ellendale.

La bacteria penetra en el tejido joven de frutos, hojas y ramitas y se multiplica hasta formar el clásico cancro o lesión corchosa. Luego de penetrar, la bacteria se multiplica y a los 20 ó 30 días se hace visible el síntoma. Cabe resaltar que la temperatura baja retrasa la aparición de los
síntomas.

En quintas de plantas adultas, la cancrosis provoca la caída de fruta, afectando también el desarrollo de la planta, por la defoliación y el consiguiente debilitamiento.
Los síntomas corchosos de diferente tamaño, bajan la calidad externa de la fruta disminuyendo su valor comercial. El mayor daño económico está en su condición de enfermedad cuarentenaria. En los países que no tienen la enfermedad se prohíbe la entrada de fruta afecta.

Mal del Greening: es una enfermedad letal para las plantas y de muy difícil control. Esta enfermedad afecta seriamente a las plantaciones hasta provocar su muerte. Es de muy difícil control y se propaga a través de un pequeño insecto que mide de 3 a 4 milímetros.
Desde que fue detectada en Brasil, en marzo de 2004, el Mal de Greening del citrus se ha propagado a 46 distritos (actualmente se concentra en el estado de San Pablo).

La enfermedad es muy peligrosa porque no tiene variedades resistentes, es decir que todas son afectadas y el gran problema es que cuenta con un insecto vector que está en la Argentina. El mal ya ha matado a millones de árboles en Tailandia y en Sudáfrica, y de la única manera en que se controla es arrancando a los árboles de raíz.

Se propaga de árbol a árbol a través del conocido vulgarmente como “chicharrita”, que trasmite la bacteria del greening, cuyo nombre no está todavía oficializado. Es una bacteria que se mete dentro de los vasos que conducen la savia elaborada. El insecto pica el árbol, toma la savia elaborada que está infectada con la enfermedad, y ese insecto, de por vida, trasmite cada vez que pica la enfermedad a los árboles sanos. Cuando una planta está enferma con greening se debe arrancar, no existe otra posibilidad porque se transforma es un foco de difusión hacia otras plantaciones.

A diferencia de otras enfermedades como la cancrosis que genera básicamente problemas para la exportación y es meramente una afección estética, el greening afecta directamente la producción. Las ramas se vuelven amarillas, la fruta se queda pequeña y deformada, y disminuye la producción de la planta. Llega un momento en que la planta colapsa. Esta enfermedad y la

Tristeza de los Cítricos: son consideradas las dos principales enfermedades para la citricultura mundial, por los daños económicos que producen.

La mosca del Mediterráneo: en Argentina se destacan por su importancia económica dos especies de moscas de la fruta. Una de ellas es conocida como mosca del Mediterráneo, la cual es originaria de África e introducida en el país a principios del siglo XX, y es la mosca sudamericana de la fruta, especie nativa de amplia distribución en la región Neotropical. La picadura de la hembra en la oviposición produce un pequeño orificio en la superficie del fruto que forma a su alrededor una mancha amarilla si es sobre naranjas y mandarinas, y de color castaño si se trata de melocotones.

Ambas especies de tefrítidos causan pérdidas anuales significativas a la frutihorticultura y constituyen una de las principales barreras no arancelarias que existen en este momento y que podrían dificultar la expansión prevista de esta actividad. Los requisitos fitosanitarios establecidos limitan el ingreso a determinados mercados o exigen complejos y onerosos tratamientos para autorizar el ingreso de productos hospederos provenientes de países considerados infestados por la plaga.

Moteado negro de los citrus (Black Spot): es una enfermedad cuarentenaria. Los países que no están afectados prohíben la importación de fruta fresca proveniente de lugares donde la enfermedad está presente. Se exige la cosecha desde lotes libres de moteado negro.

En Corrientes, el moteado negro apareció por primera vez hace 20 años en árboles viejos de naranja Valencia y luego de varios años se observó en limón. Se manifiesta en frutos de naranja de maduración tardía y mandarina criolla y en frutos y hojas de limón, siempre con mayor intensidad en quintas de más de 20 años. En el Noroeste argentino también se observan síntomas en pomelo. (La Republica).

FUENTE: Asociación Tucumana del Citrus. Edición digital.