Informe frutihorticola

Revista mensual especializada

Su Importancia en la producción agropecuaria y en el empleo

Publicamos a continuación un resumen de la segunda edición revisada y ampliada del trabajo elaborado por Edith Scheinkerman de Obschatko, María del Pilar Foti, Marcela E. Román, del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA-2007) y de la Dirección de Desarrollo Agropecuario del Ministerio de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos correspondiente al PROINDER, Proyecto de Desarrollo de Pequeños Productores Agropecuarios.

El objetivo general del Estudio es dimensionar el peso económico y laboral de los pequeños productores en la economía nacional a partir del Censo Nacional Agropecuario 2002, y comparar algunas de las variables con los datos que surgen del Censo Nacional Agropecuario 1988. Se espera que esta información de base sea de suma utilidad para la estrategia de desarrollo rural actualmente implementada por el PROINDER así como para el desarrollo de actividades vinculadas a cadenas productivas específicas.

A lo largo del texto, la expresión "pequeño productor" no se refiere a la persona del PP, sino a la explotación agropecuaria (EAP) del pequeño productor, ya que la EAP es la unidad censada. La excepción son los análisis sobre empleo, en los cuales la expresión "productor o socio" se refiere específicamente a las personas que se declaran con tal carácter en el Censo.

Antecedentes

La formulación de las hipótesis y definiciones a utilizar en el estudio se realizó luego de un análisis ponderado de los antecedentes sobre el tema de la pequeña producción, producción familiar o campesinado, incluyendo la revisión de bibliografía general, los estudios anteriores en la Argentina, algunos antecedentes extranjeros recientes, y los criterios utilizados por los programas y proyectos actualmente vigentes en el ámbito del Ministerio de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos  y del Ministerio de Economía y Producción de la Nación. Asimismo, se realizaron dos talleres y consultas individuales con expertos e informantes calificados del sector público y académico. A continuación, se presentan los aspectos principales de este relevamiento.

Definición del pequeño productor

El objetivo del presente estudio, que es cuantificar la presencia e importancia de los pequeños productores en la Argentina, requiere necesariamente que la conceptualización se pueda traducir en criterios operativos (variables) a extraer de la información censal, a sabiendas de las limitaciones inherentes a la reducción del concepto a indicadores cuantitativos.

Es sabido que muchas de las conceptualizaciones referidas al tema no permiten, en la práctica, analizar su incidencia en el conjunto de los productores agropecuarios, debido a que algunas variables cualitativas no tienen correlato con criterios operativos cuantificables a partir de la información censal disponible. Tsakoumagkos, Soverna y Craviotti en el Documento N° 2 del PROINDER (2000), para los datos censales de 1988 (agropecuarios) y 1991 (de población), habían indicado que es necesario elaborar índices que combinen distintas variables o diversos tratamientos para una misma variable de la información censal para arribar a esa cuantificación, pero que siempre habrá un salto entre la definición conceptual del sujeto social y el que puede ser medido a través de estos indicadores.

Una especial dificultad para consensuar un concepto "medible" de pequeño productor y de estratos a su interior, reside en la multiplicidad de enfoques y "solapamientos" de algunas dimensiones de la  caracterización social y económica de los pequeños productores agropecuarios. Ello implica identificar  las coincidencias y diferencias que encierran términos como 'pequeño productor', 'productor familiar' y 'campesino', y al mismo tiempo discutir sobre el límite superior que los separa de otros sectores de la economía agraria, principalmente del pequeño empresario agropecuario o agroindustrial.

En el estudio mencionado del PROINDER se denomina campesinos y pequeños productores al “…conjunto heterogéneo de productores y sus familias (entre ellos los campesinos en su concepción clásica) que reúnen los siguientes requisitos: intervienen en forma directa en la producción -aportando al trabajo físico y la gestión productiva-, no contratan mano de obra permanente; cuentan con limitaciones de tierra, capital y tecnología".

Un estudio reciente realizado por el CEPA (PROINDER, 2004) señala que "pequeño productor" y "pequeña producción" son términos ambiguos. Para caracterizar a una explotación pequeña, es usual referirse a aquella cuyo tamaño, definido con criterios cuantitativos, no permite alcanzar un nivel de rentabilidad compatible con cierto umbral de capitalización o, a lo sumo, no genera ingresos mayores a los correspondientes a la reproducción simple de unidades familiares. Por el contrario, para caracterizar a los productores son comunes variables cualitativas que aluden, en primer lugar, a la presencia e importancia del trabajo familiar al interior de la unidad productiva, a la dotación de tierra y/o grado de capitalización alcanzado y, finalmente, a las estrategias de reproducción familiar (Carballo y otros, 2004).

Posada (1996) señala también que "pequeño productor" no es un concepto teórico, y que: "su delimitación incluye a todos aquellos sujetos que manejan unidades ubicadas entre estos dos extremos:

un piso señalado por aquellas unidades productivas cuya significación es sumamente

limitada, o nula, por ser muy pequeñas o semiproletarias y un techo... que es el nivel que evita basar a la unidad en la renta de la tierra o… la capacidad de comprar trabajo asalariado y comenzar a acumular. Dentro de este espectro, los pequeños productores realizarán una amplia gama combinatoria de trabajo familiar y tierra; siendo estos dos factores productivos los ejes que se toman para delinear las numerosas definiciones de campesinos, tanto en forma genérica como en el caso particular de nuestro país”.

Buena parte de la bibliografía incluye bajo una misma denominación a sectores campesinos junto a productores comerciales. Bartolomé (1975) señala que, en tanto ambas son unidades familiares, muchas veces se incluye juntas a "la empresa agrícola orientada comercialmente y aquella en la que el grupo doméstico del productor constituye la principal fuente de mano de obra", y agrega, además, que la principal diferencia es la orientación mercantil. Sin embargo, plantea situaciones problemáticas en "los límites superiores del campesinado" y en situaciones que no logran ubicarse en los extremos del continuum de las explotaciones familiares: "entre el farmer que se comporta como un empresario agrícola... y el campesino... se dan toda una serie de casos intermedios que complican las definiciones y las taxonomías". Bartolomé enfatiza además que "la gran mayoría de los chacareros y colonos argentinos no pueden ser encuadrados en la dicotomía entre los farmers capitalistas y los campesinos".

Escenarios

Dentro de esos casos intermedios, el conocido trabajo de Archetti y Stolen (1975) para el sur de Santa Fe caracteriza la figura del productor familiar -que se encuentra entre el campesino y el empresario- por su posibilidad de acumular capital. En el mismo sentido Tort (2000) se refiere al conjunto de productores familiares capitalizados que pueden tomar o ceder tierras y/o contratar o no asalariados según el ciclo familiar y en donde la acumulación es una de las alternativas posibles de evolución, aunque también lo es la descapitalización y descomposición de la unidad productiva.

Tal como se describe en el Documento N° 2 del PROINDER, esa multiplicidad de situaciones intermedias, especialmente transitando los bordes superiores de la definición de pequeño productor, parece ser más relevante en el caso pampeano: "Resulta necesario enfatizar que no se trata de una región con base campesina, lo cual no significa que no haya pequeños productores. Tales productores existen pero presentan caracteres intersticiales o marginales y, comparados con los de otras regiones, muestran siempre mayor vinculación a los mercados y cuentan con tierra cuyo precio de mercado y su valor de renta les abren posibilidades con las que no cuentan pequeños productores de otras regiones".

Varios trabajos de la Cátedra de Economía Agraria de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (González y Bilello, 1996; Román, González y Audero, 1999) sobre la provincia de Buenos Aires y Entre Ríos (González, 1993) dan cuenta de situaciones referidas a pequeños productores familiares descapitalizados o de bajos recursos productivos, cuya dotación de capital es insuficiente para asegurar la obtención de una ganancia, aunque sea mínima. Sin embargo, sólo considerando el valor del capital invertido en tierra y, en consecuencia, su capacidad para generar renta, se encuentra una clara distinción con los pequeños productores de otras regiones.

Mascali (1992) analizó para el sur de Santa Fe las diferencias entre los "family farms" y los campesinos, de acuerdo a la capacidad de acumulación de los primeros, señalando que "…si nos proponemos explorar el otro extremo, la reproducción ampliada de las explotaciones a través de la expansión horizontal de las mismas, el eje pasa por la permanencia de la ejecución del trabajo en forma directa y personal por parte de los productores. La no delegación de las tareas de explotación en terceros y el no retiro de la ejecución de las mismas por parte del titular y/ó miembros de su familia nos indica que esta expansión horizontal no supone un ´salto´ cualitativo hacia formas empresariales, sino que en la expansión se reproduce el mismo nivel de relaciones de producción", "…La persistencia en la ejecución directa del trabajo hasta el momento en que naturalmente sea reemplazado por sus hijos nos conduce a advertir el importante papel que aún juega el desarrollo del ciclo doméstico en este tipo de unidades.", "…No existen colonos que trabajen con peones teniendo hijos en edad productiva, esa es la regla. No hay colonos cuya estrategia consiste en anexar primero las tierras y para ello tomar peones. La inserción de asalariados en este tipo de unidades es un tema más complejo e interesante.

En cifras

Las explotaciones de pequeños productores cubrían, en 2002, 23,5 millones de hectáreas, lo que representaba el 13,5% del área del total de explotaciones agropecuarias.

Los pequeños productores son predominantes, en porcentaje, en las regiones del Norte del país y en la Mesopotamia, y su importancia es algo menor en la región Pampeana, Patagonia y Cuyo. Sin embargo, por cantidad, el mayor número de PP se ubica en Pampeana, Mesopotamia, Monte Árido y Chaco Húmedo.

En términos de superficie, las regiones donde los PP tienen una mayor presencia, en porcentajes, son: Pampeana, Patagonia, Monte Árido y Chaco Húmedo.

La distribución del número de PP por tipos es la siguiente: Tipo 1 (el más capitalizado), 21%; Tipo 2 (intermedio), 27%; y Tipo 3 (el de menores recursos productivos), 52%. En tanto, la distribución de la superficie es la siguiente: Tipo 1, 48%; Tipo 2, 27%; y Tipo 3, 25%.

Los PP son la gran mayoría (en % del total de explotaciones que cultivan determinado producto) en un gran número de cultivos: más del 85% en tabaco, algodón, yerba mate y caña de azúcar; entre el 70% y 80% en varias hortalizas.

La participación de los PP en el valor de la producción (tomando rendimientos promedio) es del 19,2%. Esta participación se distribuye entre tipos de la siguiente forma: Tipo 1: 9,0%; Tipo 2: 6,1%; y Tipo 3: 4,1%. Si se utilizan rendimientos de pequeños productores, la participación total baja al 15,3%.

"El 92% del valor de la producción de los pequeños productores se forma con los rubros de oleaginosas, ganadería bovina, cereales, hortalizas y frutales a campo, forrajeras, cultivos industriales y productos forestales. La participación de rubros no es homogénea según los Tipos de productores.

El Tipo 1 predomina en los cultivos extensivos o que requieren mayor capital, mientras que el Tipo 3 es el que más participa en los cultivos intensivos y forestales.

El valor de producción promedio por explotación de los pequeños productores es considerablemente inferior al del resto de explotaciones (alrededor del 12%). Sin embargo, el valor de producción por hectárea de los PP es superior al del resto de las explotaciones.

Las regiones preponderantes en el valor de la producción de los pequeños productores son: Pampeana, Mesopotamia, Chaco Húmedo, Monte Árido y Oasis Cuyanos, aportando el 87% del valor total.

Los pequeños productores aportan el 53% del total del empleo utilizado en el sector agropecuario a nivel nacional (equivalente a 428.157 puestos de trabajo). El mayor aporte al empleo de los PP lo realiza el Tipo 3 (53%), le sigue el Tipo 2 (26%) y, por último, el Tipo 1 (22%).

Por categorías de ocupación, los PP aportan el 54% del trabajo permanente y utilizan el 29% del trabajo transitorio directo empleado en el sector.

En la contratación indirecta de mano de obra (contratación de labores por hectárea o tareas ganaderas), los PP participan con el 16% de la superficie contratada y el 13% de las cabezas de ganado.

La superficie trabajada a través de contratación de servicio de maquinaria -otra modalidad de incorporación indirecta de mano de obra transitoria- representa el 19% del total de superficie contratada por todas las EAP.

Continuará.